domingo, 10 de diciembre de 2006

Visitando Isle of Dreams.



ISLA

Hay una isla donde el poeta
puede vivir con dignidad;
una isla opaca que a veces brilla
en el mar del imaginar.
Al norte limita con el albatros
y al fondo con la oscuridad,
al este colinda con el desvío
y en el viento con la verdad.
Patria vetusta, en sus confines basta
para vivir con libertad
el oro poco de la semejanza
y la metáfora del pan.
Su territorio está habitado
por la hermosura pertinaz
y más que tierra es un pensamiento
que se diluye sin cesar.
Plinio encerró su fauna herida
en un zoológico mental;
y en la última rama de sus brumas
cuelga el vellocino real.
Sus ríos caudales van a dar al sueño
persistente de lo fugaz;
allí, junto al bajel desmantelado,
salta el pez de la ambigüedad.
Sólo en el mapa del delirio abierto
este país tiene lugar.
Ítaca, Arcadia, Aleph, Breton, Utopos
Thule... ¿cuál es su identidad?
Ni los mustios andamios de Bizancio,
ni los cafés de Montparnasse,
ni el colgante aroma de Babilonia,
ni un cementerio junto al mar
tienen la gracia inacabable
de este país por inventar.


JOSÉ LUIS VEGA


No hay comentarios: