miércoles, 27 de diciembre de 2006

Tango.


BANDONEÓN

Me jode confesarlo

pero la vida es también un bandoneón

hay quien sostiene que lo toca dios

pero yo estoy seguro que es troilo

ya que dios apenas toca el arpa

y mal


fuere quien fuere lo cierto es

que nos estira en un solo ademán purísimo

y luego nos reduce de a poco a casi nada

y claro nos arranca confesiones

quejas que son clamores

vértebras de alegría

esperanzas que vuelven

como los hijos pródigos

y sobre todo como los estribillos


me jode confesarlo

porque lo cierto es que hoy en día

pocos

quieren ser tango

la natural tendencia

es a ser rumba o mambo o chachachá

o merengue o bolero o tal vez casino

en último caso valsecito o milonga

pasodoble jamás

pero cuando dios o pichuco o quien sea

toma entre sus manos la vida bandoneón

y le sugiere que llore o regocije

uno siente el tremendo decoro de ser tango

y se deja cantar y ni se acuerda

que allá espera

el estuche.


MARIO BENEDETTI